RIO DE JANEIRO, 02 February 2017 /PRNewswire Policy/ — Muñecas, rosas, ramos de ruda, palmas blancas y muchas frutas colorearon canastas llenas de regalos a Yemayá, entregados este jueves (2) por sus devotos que, como todos los años, se reunieron para celebrar la fiesta de la “reina del mar” en el candomblé, hacer pedidos, elevar oraciones y dar gracias por las bendiciones que recibieron de la orisha, homenajeada por las religiones de matriz africana en todo el país.

En Río, por lo menos dos fiestas atrajeron a cientos de personas. Uno de ellas fue en Praça XV, donde la presidenta de la Casa de Cultura Estrela d’Oya, Atanízia Bispo, organizó una procesión para cumplir una promesa hecha hace más de 20 años, cuando su hijo recién nacido estaba en peligro de morir. “Prometí a Yemayá que si él sobrevivía, nunca más daría un regalo a él, pero siempre a ella”, explicó la mãe de santo (sacerdotisa). A cinco kilómetros de allí, el afoxé (comparsa) Filhos de Gandhi de Río de Janeiro organizó una celebración a la reina del mar en Cais do Valongo.

Decenas de personas se unieron a la procesión en Lapa y siguieron, por dos kilómetros, hasta Praça XV, un carro de sonido sobre el cual músicos tocaban y cantaban en yoruba, haciendo saludos. También se lanzaron fuegos artificiales para “despertar” y festejar a la orisha, también llamada Janaína.

En Bahia, el origen de la fiesta

A pesar del fuerte sol y del calor de más de 30 grados centígrados, miles de lugareños y turistas se sumaron en Salvador a los homenajes a la deidad. La fiesta fue organizada por la Colonia de Pescadores de Praia de Santana, en Rio Vermelho, donde fieles y pescadores pasaron la noche llevando ofrendas al mar. Antes del amanecer, una imagen de 1,5 metros de Yemayá llegó a lugar cargada sobre un anda de madera rodeado de flores y con un espacio para recibir más ofrendas.

La tradición dice que las ofrendas a Yemayá comenzaron a realizarse en 1923, cuando un grupo de pescadores ofreció regalos a la reina del mar tras un período de escasez de peces. Como sus pedidos fueron atendidos, desde entonces cada año los pescadores entregan a la deidad ofrendas en agradecimiento por la hartura y por el mar tranquilo durante la pesca.

La cola para entregar regalos a Yemayá se extendía de Praia da Paciência a Praia de Santana, donde se concentran los homenajes, junto a la Casa de Iemanjá y de la sede de la colonia de pescadores. La jubilada Irene Moscalenco esperó más de una hora para conseguir entregar las flores que llevó a la entidad. “Vengo aquí cada año y las flores que traigo son de agradecimiento.»

Sincretismo religioso

A pesar de ser organizada por seguidores del candomblé, la fiesta del Rio Vermelho pone en evidencia el sincretismo religioso de Bahia y reúne a católicos, espiritistas y fieles de religiones de matriz africana. Hasta quienes no siguen ninguna religión en particular acudieron a saludar a la reina del mar por reconocer la importancia de la fecha para sus devotos.

Vestida con una voluminosa falda blanca, traje típico de las sacerdotisas del candomblé, Jacira Ferreira permaneció todo el tiempo junto a la estatua de Yemayá. La religiosa recibía las flores de los devotos y adornaba aún más la imagen de la orisha. Sus gestos delicados transmitían calma y tranquilidad, que según dijo, venían de la propia diosa. Después de poner cada flor junto a la estatua, Ferreira esparcía el líquido perfumado de lavanda sobre los objetos.

“Es ella quien nos da energía, pues trabajamos con tanta satisfacción para agradecerle por el sustento de nuestra familia durante todo el año”, dijo el pescador, a punto de completar 80 años.

SOURCE Agência Brasil – Empresa Brasil de Comunicação S/A – EBC